Una de las costumbres que suele llamar la atención a cada turista que camina por una ciudad Argentina, es observar en plazas, parques y sitios al aire libre, a grupos de amigos o familias sentadas en ronda y tomando mate, una infusión preparada con hojas de yerba mate convertida en una verdadera tradición incorporada al genoma argentino.
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El mate, es una infusión nacida de una planta originaria de Sudamérica, también conocido como Té del Paraguay, y transmitida por los guaranÃes a los colonizadores, adoptada como bebida tradicional en diversos paÃses de sudamérica.
Cada mate, se prepara dentro de un recipiente, tradicionalmente hecho de calabaza en la que se llena con yerba mate, para agregar agua caliente a punto de hervor, hasta absorber con una “bombilla” toda el agua, un trago que pasa de mano en mano en medio de alguna animada conversación. En la práctica, el mate es una tradición que sirve de excusa para una reunión y un buen momento entre amigos y conocidos, pero además, la bebida posee un efecto levemente estimulante similar al café o el chocolate, es depuradora de nuestro organismo, y posee antioxidantes.
La preparación del mate, es de por sà todo un ritual, con sus secretos y modalidades que lo convierten en un arte a la medida de los argentinos, aunque con sus variantes, también se consume en otros paÃses sudamericanos, especialmente en Paraguay y Uruguay.
Un buen mate se reconoce por su aspecto espumoso y su olor caracterÃstico, y se toma en sus dos modalidades, dulce o amargo, aunque la última, es la más saludable y la más aceptada. Un mate no está completo sin la ronda de amigos a quien cebar. Será el epicentro de una buena conversación entre amigos, donde es normal la distensión para pasar buenos momentos.
El mate, en sus varias modalidades, es prácticamente un modo de comunicación para los argentinos, una infusión infaltable a cada hora del dÃa, un buen momento para el paladar y una excusa para extender una reunión entre amigos.
