Partiendo desde la ciudad de Salta, los paisajes comienzan a mutar en colorido, formas y relieves, de un modo que sorprende a cada kilómetro. Es el escenario de uno de los circuitos paisajÃsticos más sorprendentes del Argentina: Los Valles CalchaquÃes incluyen una sucesión de paisajes de ensueño junto a pueblos encantadores de principios del siglo XVIII, un recorrido pintoresco que abarca las provincias de Catamarca, Tucumán y Salta.
Imagen Kevin.j
Los Valles CalchaquÃes, abarcan un área de unos 520 kilómetros de largo al norte de Argentina. Los paisajes tienen la particular belleza del norte, con sus zonas áridas atravesadas por rÃos y un paisaje montañoso donde se ha desarrollado la cultura andina, heredando el nombre de los indÃgenas calchaquÃes, una cultura que resistió durante más de un siglo el avance de los españoles. En la actualidad, sus pueblos y ciudades en el marco de espectaculares formaciones rocosas, son el hogar de artesanos indÃgenas que viven en casas de adobe y paja tratando de adaptarse a la modernidad que se filtra de la mano del turismo, sin por ello negar sus raÃces y el valor preciado de cultura.
Imagen Alicia Nijdam
El recorrido por los Valles CalchaquÃes se puede realizar por la ruta Nacional 68, partiendo desde la ciudad de Salta con rumbo a Cafayate, o por la Ruta Provincial 33 con rumbo a Cachi, un camino plagado de sorpresas a cada momento: la Cuesta del Obispo, el Parque Nacional Los Cardones, y el propio pueblo de Cachi perdido en el valle y en el tiempo.
Algunos de los poblados, aunque transformados con la colonización de los españoles, conservan un aspecto casi intacto durante siglos como el poblado de Cachi, una poblado que se conserva como una reliquia gracias a su relativo aislamiento.
Imagen Fernando
En el resto de los Valles CalchaquÃes, se alternan paisajes montañosos a la vera del rÃo Santa MarÃa, salpicados de campos sembrados y ciudades que existen desde antes de la aparición de los colonizadores europeos.
A lo largo del Valle CalchaquÃ, se suceden algunas cumbres de montañas que hacen de marco para el paisaje, como el nevado de Cachi, con 6.700 metros de altura sobre el nivel del mar. Cada camino, cada pueblo, cada calle, y cada paisaje, es parte de una región de historia preincaica y el sello colonial habitado por culturas que aprendieron a adaptarse al dramático paisaje.
